Mujer soltera busca...

En medio de una sociedad en donde las mujeres dicen que no hay hombres y los hombres dicen que las mujeres son todas histericas estoy yo... y soy mujer.

miércoles, noviembre 15, 2006

El reencuentro


Mi situacion actual, si bien no era deseperante, estaba por serlo. Digamos que en estos 4 meses que llevo de mi separacion, conoci 4 personas que no me interesaron, y con las cuales fue solo una salidita sin ningun aditivo especial (lease por aditivo especial: beso y/o sexo), y 4 meses no es nada porque tuve periodos de abstinencia de mas de un año.

Venia dando vueltas en mi cabeza el recuerdo de mi amante, a quien no veia desde que me habia puesto de novia.

Mi temor mas grande, era llamarlo y rebotar. Lo cual es evidentemente es un pensamiento totalmente femenino, o mi pensamiento, o lo que haria yo si alguien que me colgo un monton de veces, me llama de la nada para verme, aunque sea por orgullo o estupida venganza. O tal vez, el miedo de encontrarme con alguien despues de tanto tiempo y no gustarle, ... o que no me guste.
El trabajo de el esta en un lugar publico de facil acceso, el cual dificilmente frecuento. Tuve la suerte de reencontrarme con algunas amigas por ahi cerca (auque debo confesar que hacia unos dias venia pensando en dar un vueltita disumuladamente), la reunion vino como anillo al dedo e hice la pasadita de rigor y ahi estaba.

Cuando me vio, me saludo como si nos hubieramos visto todo el tiempo, se entero que me habia peleado, me llamo el mismo dia, nos vimos al dia siguiente.

Todo estuvo barbaro, me cuestione en ese momento el error que fue dejarlo de ver, no me acordaba lo bien la pasaba con el. Justo ese dia, era el cumple de mi ex, casualidad o causalidad?, no se, ... lo cierto es que que tampoco en ese momento deje de llorar, se me salian las lagrimas solas, lagrimas de tristeza, lagrimas del recuerdo de lo feliz que estaba el año anterior en su cumpleaños, lagrimas pensando que el lugar de la amante es mas facil.

Cuando nos estabamos durmiendo, me abrazo. Yo miraba para otro lado, las lagrimas empezaron a caer de nuevo. No era ese el abrazo que yo queria.

Igual, no se dio cuenta. En ninguno de los dos momentos. Y si lo hubiera notado, tampoco me importaba.